Un montón de momentos juntos, de cariño, de risas vividas, de miradas de complicidad, de gritos pegados, de abrazos, de canciones cantadas, de bailes bailados, de conversaciones inacabables, de ratos de sinceridad, de cotilleos, de chistes contados…
Pero descuidamos los pequeños detalles que son los que más importaban.
¿Dónde están esas quedadas todos juntos? ¿Qué ha sido de los guiarraputos?
De la piña que éramos y dejamos de ser cada vez más deprisa.
Hemos pasado de querer estar siempre unidos apurando los últimos segundos que teníamos de tiempo de salida, a pasar cinco incómodos minutos por compromiso para quedar bien; de risas por todo y por nada, a un forzoso jajaja para romper un silencio; de solo ver nuestras virtudes a no saber que hay más allá de nuestros defectos; de no dejar a nadie ni siquiera que nos mirara mal, a ser los primeros en destruirnos a nosotros mismos; de apoyarnos en cualquier momento fuese cual fuese la circunstancia, a no estar nunca; de dejar todo porque uno de nosotros estaba de bajón simplemente para sacarle una sonrisa, a meter baza; de arreglar cada pequeña disputa, a dejarlo pasar todo (llenamos gotita a gotita un vaso entero y reboso) y el resultado tristemente es éste.
Porqué no podemos seguir así, haciéndonos daño buscando el lugar donde más nos duele.
Porqué ya no nos divertimos.
Porqué no nos reímos con nosotros, sino de nosotros.
Porqué no hay un plan lleno de ilusión, solo rutina.
Porque al igual que hacen falta muchos años para construir una buena confianza tan sólo unos segundos para destruirla.
Porqué la amistad no aparece de un día para otro pero si desaparece.
Porqué hemos aprendido, madurado y crecido juntos en un periodo de tiempo pero no hemos sabido aceptar los cambios.
Porque en un futuro las malas caras, las borderias, las peleas, las faltas de respeto, los pequeños fallos, las gotas de agua de las cuales creamos océanos se irán con el olvido y al final solo recordaremos los buenos momentos y reiremos por ello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario